Por qué encordar una docerola no es como una de seis
Encordar una docerola asusta al principio, y con razón: son doce cuerdas agrupadas en seis pares, el doble de trabajo y mucha más tensión jalando la tapa. Si lo haces a lo bruto —soltando todas las cuerdas de golpe— le quitas a la guitarra de un jalón toda esa tensión a la que está acostumbrada, y eso mueve el mástil y la tapa. Hacerlo bien no es difícil; es cosa de orden y paciencia.
Lo que necesitas a la mano
Un juego de cuerdas del calibre correcto (en cuerdas pares, 10-47), un cortacuerdas, un enrollador de clavijas (te ahorra muchísimo tiempo con tantas cuerdas) y tu afinador. Nada más. Tener todo listo antes de empezar hace toda la diferencia.
La regla de oro: de pocas en pocas
Esto es lo más importante de todo el proceso: no quites las doce cuerdas de golpe. Cambia un par, o máximo dos, a la vez. Así la tapa y el mástil nunca se quedan sin tensión y la guitarra no 'se mueve'. Es el error número uno del principiante con docerolas y la causa de que muchas se desafinen como locas después de un cambio mal hecho.
Cada cuerda en su lugar
Respeta el lugar y el grosor de cada cuerda tal como venían: cada par tiene su posición y su calibre, y mezclarlos te cambia el sonido y la tensión. El truco más simple para no perderte es cambiar de par en par —sacas el viejo, pones el nuevo del mismo grosor en el mismo lugar— en vez de desnudar toda la guitarra. Si repones con el juego completo de fábrica, todo cae justo donde debe.
Paso a paso del enrollado
Pasa la cuerda por el puente y asegúrala (con su clavija de puente o el sistema que use tu guitarra). Llévala a su clavija dejando un poco de holgura —ni floja ni a punto de reventar—. Enrolla siempre hacia abajo y parejo, sin que las vueltas se encimen, para que la afinación quede estable. Cuando la cuerda ya esté tensa y afinando, corta el sobrante. Repite par por par.
Estira y reafina (el paso que casi todos saltan)
Las cuerdas nuevas se estiran solas los primeros días, y por eso se desafinan tanto al principio: no es la guitarra, son las cuerdas asentándose. Acelera el proceso jalando suavemente cada cuerda con la mano a lo largo del mástil y volviendo a afinar. Hazlo dos o tres veces por cuerda. Afina siempre subiendo hacia la nota. Después de eso, tu docerola aguanta la afinación mucho mejor.
Los errores que debes evitar
Cuatro clásicos: quitar todas las cuerdas de golpe (mueve la guitarra), usar un calibre distinto al correcto (fuerza el mástil o suena flojo), enrollar disparejo o con poca vuelta (se desafina), y no estirar las cuerdas nuevas (vivirás reafinando). Evítalos y encordar deja de ser un martirio.
Cómo lo resuelve KARMA. Tu docerola KARMA viene con cuerdas pares 10-47 de la marca, puestas y entonadas de fábrica. Cuando toque cambiarlas, repón con el mismo calibre en cuerdas pares para conservar la tensión y el sonido con que fue diseñada —ahí tienes el set de repuesto KARMA—. Y si tras el cambio sientes que necesita un pelín de ajuste, su alma de doble acción y la cejuela de hueso cortada para cuerdas pares te lo ponen fácil.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar las 12 cuerdas de golpe?
Mejor no. Cámbialas de par en par (o máximo dos pares a la vez) para que la tapa y el mástil nunca se queden sin tensión. Así evitas que la guitarra se mueva y se desafine.
¿Qué calibre de cuerdas le pongo a mi docerola?
El correcto para cuerdas pares: 10-47. Cambiar a un calibre muy distinto puede forzar el mástil o dejarla floja. En las KARMA, repón con el mismo set de fábrica.
¿Por qué se desafina tanto justo después de encordarla?
Porque las cuerdas nuevas se están estirando. Es normal: jálalas suave con la mano y reafina dos o tres veces, y en uno o dos días se estabiliza.
CONSIGUE TUS CUERDAS PARES DE REPUESTO KARMA







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